sábado, 15 de octubre de 2011

Dignidad libertaria, Makhno y la oportunidad de la revolucion permanente

Nació el 27 de octubre de 1889 en la aldea de Guliaipolé distrito de


Alexandrovsk del gobierno Ekaterinonslar en Ucrania.

Siendo de familia de campesinos pobres y muriendo su padre a poco de

nacer, tuvo que contribuir al mantenimiento de la familia (la madre y

cuatro hermanos de corta edad) trabajando desde los 7 años como

pastor de vacas y ovejas en verano y acudiendo a la escuela local en el

invierno. Habiendo conseguido una pequeña instrucción, comenzó a

los 12 años a trabajar como peón en las granjas de los colonos

alemanes que proliferaban en esa época en Ucrania. Compartía con un

reducido grupo de peones y campesinos el odio hacia las injusticias

cometidas por los señores.

Con 16 años participa en la revolución de 1905 y tras contactar con

diferentes grupos políticos se organiza en el movimiento libertario

realizando peligrosas misiones. En 1908 es apresado por las

autoridades zaristas y condenado a la horca por asociación anarquista y

participación en actos terroristas. Debido a su juventud la condena fue

conmutada por la de prisión perpetua. Es trasladado a la prisión central de Moscú, allí aprovecha su gran biblioteca y

traba amistad con Piotr Arshinov, también condenado a trabajos forzados. Arshinov, mucho más culto que Majnó, le

ayuda a instruirse profundamente en varias materias. Sometido a un duro régimen por su espíritu rebelde y la

organización de protestas contrae una afección pulmonar. Es liberado en 1917, junto con todos los presos políticos,

por la insurrección del proletariado en Moscú.

Vuelto a Guláy-Pole comenzó a desplegar una actividad militante incansable y en el verano de 1917, durante el

gobierno del demócrata Keresky en Rusia, era presidente del soviet local, de la unión de campesinos regional y de la

unión profesional de obreros metalúrgicos y carpinteros.

En ese momento los austroalemanes ocupan el país y el Comité clandestino revolucionario de la zona le encarga,

debido a las grandes simpatías de que goza, organizar batallones de obreros y campesinos. Viaja a Moscú en junio de

1918 y se entrevista con teóricos anarquistas en busca de métodos para avanzar en la concienciación libertaria de los

campesinos. Pero encuentra a los viejos anarquistas pasivos e indecisos con sus relaciones con los bolcheviques.

Sólo recibe consejos estimables del anciano Piotr Kropotkin y recela de los bolcheviques tras una conversación con

Lenin.

A la vuelta es apresado por los austriacos, obteniendo la libertad gracias a un judío de Guláiaï-Pole que consiguió

reunir una suma considerable. Ya en su región organiza con un trabajo enérgico partidas de guerrilleros voluntarios;

la estrategia es apuntalar una región liberada desde la que extender la resistencia y a la vez concretar la revolución

sobre bases libertarias. Sus mejores armas eran la temeridad y movilidad de sus escuadrones de caballería (más

adelante organizó a la infantería en veloces carros de dos caballos típicos de la región) y, sobre todo, la complicidad

de los campesinos, que lo ocultaban e informaban a pesar de las represalias y la quema de sus aldeas. Redactaba

manifiestos sobre la revolución social, las comunas libres y organizaba reuniones continuamente.

Néstor Majnó 2

El grupo de Néstor Majnó.

Hay que detenerse en la leyenda negra atribuida a

Majnó por los bolcheviques, leyenda que carece

prácticamente de todo fundamento. Sin embargo el

propio Volin destaca «debilidades de carácter de

Majnó» negativas para el movimiento: su afición por la

bebida que le producía rasgos autoritarios que le

llevaron en alguna ocasión a decidir o imponer cosas al

Consejo; reconoce que varios compañeros le señalaban

a comandantes con iguales aptitudes que Majnó, en

especial Kusilenco, excelente estratega, política y

moralmente superior a Majnó; pero quizá por sus

propias debilidades, Majnó era considerado más

compañero, más digno de fiar por las masas

campesinas.

Es el caso que Majnó, que había recibido numerosas heridas a lo largo de los años, sufre un balazo en el vientre el 21

de marzo contra el ejército bolchevique, y, a primeros de agosto es herido en siete ocasiones, la última en el cuello.

Temiendo seriamente por su vida el Consejo resuelve su traslado al extranjero (Ucrania ya no es segura) para su

curación. El 28 de agosto un destacamento logra romper el cerco bolchevique y cruza el Dniester con un nutrido

grupo de heridos, entre ellos Majnó.

Una vez en Rumania la hostilidad de las autoridades le obliga a trasladarse a Polonia. Allí es arrestado, acusado de

actividades antipolacas en Ucrania, y juzgado, quedando absuelto. Se traslada a Dantzig donde es otra vez detenido

logrando huir a París auxiliado por los grupos anarquistas locales. Obligado a permanecer en París arrastra una

existencia penosa, sin poder adaptarse al idioma y al ambiente y sufriendo terriblemente la evolución de sus heridas.

Esporádicamente procuraba mantener cierta actividad, cayendo luego en largos periodos inactivos. Intentó escribir

todo lo sucedido en Ucrania pero sólo llegó al periodo de 1918 cuando llevaba tres volúmenes, que fueron editados

tras su muerte en julio de 1935. Estaba casado y tenía una hija.

Durante su estancia en París Majnó demandó, mediante escritos y conversaciones, una mayor autodisciplina personal

de los anarquistas y una organización capaz de dotar de efectividad y homogeneidad al movimiento. Parece que

alabó en una entrevista con miembros de la FAI, entre los que estaba Buenaventura Durruti, la capacidad

organizativa del anarquismo español de esa época.

Hasta el final de sus días se ganó la vida como el obrero que era (en Francia, en la fábrica Renault).

Muere el 25 de julio de 1934 enfermo de Tuberculosis, lo incineraron pocos días después de su muerte, enterraron

sus cenizas en el famoso cementerio de Père-Lachaise en París, a su entierro asistieron unas 500 personas. En

aquellos momentos estaba casado con Halyna Kuzmenko y tenía una hija llamada Yelena. Durante la ocupación nazi

de Francia, fueron deportadas a Alemania a trabajos forzados. Al final de la guerra fueron arrestadas por el NKVD

soviético y enviadas a Kiev, donde en 1946 fueron juzgadas y condenadas a trabajos forzados. Después de su

liberación en 1953 vivieron en Kazhajastán.

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